Mi sombra / La mia ombra

No nos decimos ni una palabra pero sé que mi sombra se alegra tanto como yo cuando, por casualidad, nos encontramos en el parque. En esas tardes la veo siempre delante de mí, vestida de negro. Si camino, camina; si me detengo, se detiene. Yo también la imito. Si me parece que ha entrelazado las manos por la espalda, hago lo mismo. Supongo que a veces ladea la cabeza, me mira por encima del hombro y se sonríe con ternura al verme tan excesivo en dimensiones, tan coloreado y pictórico. Mientras paseamos por el parque la voy mimando, cuidando. Cuando calculo que ha de estar cansada doy unos pasos muy medidos – más allá, más acá, según- hasta que consigo llevarla a donde le conviene. Entonces me contorsiono en medio de la luz y busco una postura incómoda para que mi sombra, cómodamente, pueda sentarse en un banco. (Enrique Anderson Imbert, Cuentos en miniatura, 1976)
Non ci diciamo neanche una parola ma so che la mia ombra si rallegra quanto me quando per caso ci incontriamo nel parco. In quelle sere la vedo sempre davanti a me, vestita di nero. Se cammino, cammina; se mi fermo, si ferma. Anche io la imito. Se mi sembra che abbia intrecciato le mani dietro la schiena, faccio lo stesso. Suppongo che talvolta inclini la testa, mi guardi da sopra le spalle e sorrida con tenerezza nel vedermi tanto eccessivo nelle dimensioni, tanto colorato e pittorico. Mentre passeggiamo per il parco la coccolo, mi prendo cura di lei. Quando suppongo che debba essere stanca faccio dei passi molto misurati – più in là, più in qua, dipende – fin che riesco a portarla dove le va bene. Allora mi contorco in mezzo alla luce e cerco una posizione scomoda affinché la mia ombra possa sedersi comodamente su una panchina.

Tradotto da Laura Ferruta
 

narradora