El emperador de la China / L’imperatore della Cina

Cuando el emperador Wu Ti murió en su vasto lecho, en lo más profundo del palacio imperial, nadie se dio cuenta. Todos estaban demasiado ocupados en obedecer sus órdenes. El único que lo supo fue Wang Mang, el primer ministro, hombre ambicioso que aspiraba al trono. No dijo nada y ocultó el cadáver. Transcurrió un año de increíble prosperidad para el imperio. Hasta que, por fin, Wang Mang mostró al pueblo el esqueleto pelado del difunto emperador. – ¿Veis? -dijo. – Durante un año un muerto se sentó en el trono. Y quien realmente gobernó fui yo. Merezco ser el emperador. – El pueblo, complacido, lo sentó en el trono y luego lo mató, para que fuese tan perfecto como su predecesor y la prosperidad del imperio continuase. (Marco Denevi, El emperador de la China y otros cuentos, 1959)
Quando l’imperatore Wu Ti morì nel suo vasto letto, nella parte più profonda del palazzo imperiale, nessuno se ne rese conto. Tutti erano troppo occupati ad obbedire ai suoi ordini. L’unico che lo venne a sapere fu Wang Mang, il primo ministro, uomo ambizioso che aspirava al trono. Non disse nulla e occultò il cadavere. Trascorse un anno di incredibile prosperità per l’impero. Finché, finalmente, Wang Mang mostrò al popolo lo scheletro pelato del defunto imperatore. – Vedete? -disse. – Per un anno un morto sedette sul trono. E chi realmente ha governato sono stato io. Merito essere l’imperatore. – Il popolo, compiaciuto, lo fece sedere sul trono e quindi lo uccise, affinché fosse tanto perfetto quanto il suo predecessore e la prosperità dell’impero proseguisse.

Tradotto da Laura Ferruta
 

narradora

 
Scroll Up